El viaje para obtener un chocolate de alta calidad empieza mucho antes de llegar a la fábrica. En Loreto, los agricultores locales emplean técnicas tradicionales combinadas con prácticas sostenibles para garantizar que cada grano mantenga sus propiedades intactas. El manejo post-cosecha es, sin duda, la etapa donde ocurre la verdadera magia.
Luego de recolectar las mazorcas en su punto exacto de maduración, los granos se extraen y se someten a un riguroso proceso de fermentación en cajones de madera. Este paso es vital para desarrollar los precursores del sabor y el aroma característicos de la región. Finalmente, el secado lento bajo el sol amazónico reduce la humedad de forma natural, dejando los granos listos para el tostado.



